
"Cuentan las lenguas antiguas
que un 14 de octubre nació una ilusión
su madre fue Sevilla, y le prestó su nombre
y para defenderlo le dio a una afición…
Ejemplo de sevillanía
familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán
mi corazón que late gritando ¡Sevilla!,
llevándolo en volandas por siempre a ganar…
Y es por eso que hoy vengo a verte,
sevillista seré hasta la muerte,
la Giralda presume orgullosa
de ver al Sevilla en el Sánchez Pizjuán.
Y Sevilla, Sevilla, Sevilla,
aquí estamos contigo, Sevilla,
compartiendo la gloria en tu escudo,
orgullo del fútbol de nuestra ciudad…
Dicen que nunca se rinde
y el arte de su fútbol no tiene rival
más de cien años lleva mi equipo luchando
y abanderando el nombre de nuestra ciudad…
Ejemplo de sevillanía,
familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán
mi corazón que late gritando ¡Sevilla!
llevándolo en volandas por siempre a ganar…
Y es por eso que hoy vengo a verte,
sevillista seré hasta la muerte,
la Giralda presume orgullosade ver al Sevilla en el Sánchez Pizjuán.
Y Sevilla, Sevilla, Sevilla,
aquí estamos contigo, Sevilla,
compartiendo la gloria en tu escudo,
orgullo del fútbol de nuestra ciudad.
Hace 3 días que Antonio abrió la puerta del cielo. Dicen que a sus 22 años vivió rápido, tan rápido como su corazón dejó de latir. Su mirada delataba su nobleza y humildad. Una mirada expresiva y profunda que nadie olvidará. Era un chico de la Ciudad Hispalense, un niño que creció y cumplió su sueño: jugar en el Sevilla. Como sus sueños fueron realizados por otros, él se convirtió sin esperarlo en el héroe de los sueños de los sevillistas que le vieron crecer. Antonio poco a poco se convirtió en una estrella, un astro con gran luz, una estrella que fue imaginada por un niño que quería ver las estrellas, y que un día las vio, pero desgraciadamente está junto a ellas. Su aspecto desenfadado y su sonrisa andaluza le hacían especial. Hoy Sevilla y España gritan con fuerza ¡Puerta, Puerta, Antonio Puerta! Quizás tu bebé herede tu nombre: Antonio Puerta, quizás él un día juegue al fútbol, quizás él un día dé la primera Champions al Sevilla y mire al cielo para dedicártelo.
Imagino que hoy, desde tu asiento entre las nubes del cielo habrás disfrutado con el esfuerzo de tu equipo en Mónaco, no ha podido ser. Pero un equipo campeón nunca se rinde, aunque vea la batalla perdida. Y así eras tú. No te rendiste aun saliendo por tu propio pie del terreno de juego donde se te ha visto crecer. Tu fuerza no pudo con tu cuerpo, con tu mente, con tu corazón. ¿Cuál fue tu último pensamiento? Quizás salir al campo, salir como un campeón.
Estos días puede que te hubiera gustado ver esos vídeos y tributos dedicados a ti, disfrutarlos en vida, y no pensar en la muerte. Quizás contarías algún chiste mientras te verías en la imagen. Hoy todo el mundo te conoce gracias, desgraciadamente, a tu muerte. Todos, claro, los que no seguían el fútbol, porque Antonio, has sido noticia en toda clase de periodismo.
Soy hermana de futbolista, y si es doloroso ver como se apaga la estrella en Primera división, miedo dar pensar que el fútbol en categorías bajas es tercermundista. Puerta, hoy eres aquel mito que ayudó con su zurda de diamantes al Sevilla a convertirse en grande. Estos días, hace un año, eras el más feliz del mundo y contigo tu afición. Hoy estás callado y contigo tu afición. Sevilla esta de luto y los colores mezclados gracias a un pincel llamado Antonio Puerta, un artista andaluz, un pintor del fútbol sin igual. Que a veces no se piensa que el fútbol es la vida irreal, y que fuera de esa vida irreal, hay vidas que se apagan... Hasta siempre, Antonio Puerta.
