
Cuando te sientas solo, piensa en que hay un lugar en el que imaginar que eres feliz, piensa que el mejor amigo es el que tu puedes dibujar y que tus sentimientos al final fluirán.
Cuando sientes que nadie está ahí, piensas en un bosque, buscas la salida y no la encuentras, y llegas a un río caudaloso, cuyas orillas están compuestas por amplias y rebaladizas rocas, y deseas cruzarlo, pero no puedes, y respiras. Miras a tu alrededor y recuerdas que quizás no sea la mejor solución, pero de perdidos al rio como suelen decir. Te lanzas al agua, y la corriente te arrastra, sientes el frescor del agua, sientes tu cuerpo mojado, la vida no te sonríe... asi que te dejas llevar. Cierras los ojos y comienzas a soñar, cuando despiertas estás al lado de un gran árbol que tiene dibujado un gracioso y sonriente muñeco. ¡Ese muñeco lo habías pintado de pequeña junto a tu mejor amiga! Él te ha ayudado a salir, a pesar de que tú también le abandonaste, no tiene rencor. Él te mostrará la salida, él te hará ser feliz...
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