
Primera derrota. Pero hay que ser optimistas, mirar el vaso siempre medio lleno, que una derrota ayude a reforzar errores y a subir la moral. Los héroes también cayeron, porque en las derrotas se demuestra esa parte de humano, que no todo el mundo ve al futbolista más allá de su elástica.
Las derrotas son las faltas de ortografía de la vida futbolística. Cuantas más tengas, más puntos te quitan, pero eso sí al final aprendes que la m va delante de la p, y dibujando otro sistema al final la pieza que no encajaba te ayuda a no suspender, y por lo tanto a no repetir curso. Siempre me decían que en la vida hay que ir despacito y con buena letra, que no por mucho correr se llega más temprano y que comiendo olivas no te atrotines, que de una en una y tirando el hueso para coger otra. La vida es eso, disfrutar. Y el fútbol con esfuerzo y sacrificio, el esférico te brinda jornadas de alegría.
Siempre hay una primera vez, que sirve para perfeccionar nuestra actitud, para ser fuertes, que las derrotas no pasen factura y que sean ahora, que después, entrada la temporada es difícil apañar lo que se va rompiendo. Ahora toca olvidar, mantener la cabeza bien alta y echar a correr para comerse el mundo, porque vosotros sí que lo valéis...Que la afición vuelva a sentir a ese equipo, a esos colores, que cuando nos están se diluyen en las gotas de lluvia. Es cierto, no es la segunda B, ni es el Barça B el rival, pero sí que está en juego un viejo conocido: el C. D. Eldense. Que el corazón, ese maravilloso instrumento inventado por el Supremo Creador (como diría en su libro Karen Essex), no decaiga...
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