Es probablemente el número de dorsal al que más temen los jugadores. Dicen algunos que es de gran responsabilidad portarlo a la espalda, por eso también aseveran los entendidos que siempre ha sido llevado por grandes cracks como Maradona, a quien Dios le prestó la mano para guiarlo a meter el gol más famoso de la historia.Pero eso “hombres 10” no solo existen en esa vida irreal, donde los jugadores son motivados por grandes cantidades de pasta, también hay “chicos 10” en las categorías más guerreras, donde un error puede hacerles pagar su dorsal.
En el Depor todos los jugadores están demostrando que son luchadores y figuras, para eso se trasladaron en su día a Elda desde diferentes puntos de la geografía española. Pero, últimamente él está dando que hablar. Es rápido por la banda, por lo que bien se le podría comparar al mismísimo correcaminos y además es pícaro como él. Cualquiera de sus movimientos puede despistar a ese coyote que actúa en el bando contrario. Se mueve con desparpajo, ¿quién lo diría? Porque con los micros se niega a sacar ese arte con el que deleita cuando habla. Sí señores, tiene acento de ese que hace gracia a todo el que lo escucha, pero también le marca un acentillo a cada jugada que dibuja por la banda y con la que arremete al área cada vez que la pisan sus botas.
Quizás, algunos andéis despistados, pero mirarlo bien, sí, es el 10, y bien que se lo merece porque por ahora está siendo un chico sobresaliente. Que sí... que es Pichi... que lleva el 10 y que tiene un descaro... Lo cierto es que ya en el Renacimiento parece que Leonardo da Vinci esperaba que un día la afición eldense pudiera ver aquello que él ya decía: “Donde el alma no trabaja junto con las botas (manos), ahí, no hay arte"
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