lunes, 8 de octubre de 2007

Magia en las botas pero duende dormido.

Ya lo decían, “todo genio posee un ápice de locura”, y cada hombre un toque de mala fortuna. En este bendito oficio como en cualquier otro, quien no tiene favoritos no sé yo... Y no digo favoritos, de favoritismos... no, escribo admiración por alguien, por el juego de un futbolista o por ese ángel que todos tienen cuando se ponen la elástica azulgrana. Yo lo dije la temporada pasada, para mi no hay otro como él. Tiene un duende, que hoy estará dormidito en alguna florecilla, porque no le acompaña. Sí, lo confieso, fuera de la labor que tengo que desempeñar, y desde el punto de vista de aficionada al fútbol, soy una firme seguidora de él. Se me pone el vello en pie para ovacionar el recuerdo que a muchos deportivistas nos dejó con su golazo contra el Levante. Quizás para muchos no sea un buen futbolista, a mi juicio y sin menospreciar a nadie en su opinión, establezco que las creencias aquí no está firmes, que a Benítez no le ha acompañado la suerte en azulgrana todos lo sabemos, pero cómo se explica que un jugador en Segunda B tenga una peña que, aun no desarrollando su labor futbolística en Mérida, le siga brindando su apoyo, pues no sé pero algo mágico debe de tener este hombre. Este año ahí va, que no se acaba de recuperar y yo ruego a quien haga milagros que este pequeño gran futbolista de rizos bailarines y magia en sus menudas botas de fútbol se recupere, recupere esa sonrisa y me haga un poquillo de caso: “la sonrisa por delante y a quien quiera saber, más de la cuenta, mentiras con él...” ¡¡Ánimo Beni!!