jueves, 6 de diciembre de 2007

Con 2 Tacones...


Muchas veces es el tema de la vuelta a empezar. El deporte ha tardado en admitir y lo sigue haciendo que una mujer se envuelva en telas deportivas para sudarlas al ritmo de los movimientos de todos los músculos de su cuerpo. Aunque el deporte femenino ha tardado años en ser bien visto, y aun así parece que todavía no está bien integrado en la retina de quienes veneran la actividad física, parece que cada día los espectadores evolucionan más y acogen con cariño casi todo tipo de ejercicio deportivo, aunque deportes como el fútbol femenino, los hay quienes se niegan a aceptar que la mujer también puede “dar patadas a las pelotas”.

El periodismo ahí anda. Intenta mostrar después de muchos años que la mujer también puede ser una gran comunicadora en política, en economía, en sociedad, en el siempre cachondo “mundillo del corazón”, que es a lo que te dedicas siempre por decir “estudio periodismo” o “soy periodista”. Personalmente estoy harta de estos comentarios, pero más indignada estoy cuando dices “soy periodista deportivo” o “aspiro a ser periodista de deportes”, la gente te mira como preguntándose “¿cómo?”, para luego comentarte seguidamente “¿sabes de fútbol?”. En el mundillo del periodismo el saber de algo es relativo, si algo me he dado cuenta en una de mis asignaturas más disciplinarias es que “somos un mar de conocimientos con un dedo de profundidad”. Quizás no sabemos de cada cosa, todo, pero sí tenemos ese don de querer aprender, de mejorar cada día, y en el sentido de las féminas de ser respetadas y acogidas como profesionales que somos. Hace un par de campañas escribía una rúbrica en la que decía una frase que siempre se la recuerdo a aquellos que tienen una mente retrógrada y no aceptan que una mujer subida a unos bonitos tacones y uniformada con un elegante y ceñido pantalón pitillo pueda dejar su feminidad a un lado y preguntar e interesarse por el deporte como su oficio que es. Siempre digo que yo personalmente “en un campo de fútbol (y cito el fútbol porque creo que es el deporte más machista que hay) no tengo género sexual, fuera de él, por supuesto que soy mujer”.

Hace un año, aproximadamente, José Ramón de la Morena felicitaba de manera sugerente la labor de una de sus colaboradoras, mejor dicho una de sus periodistas deportivas (cada cosa por su nombre). Tras un partido disputado por el Barça, Laura Martínez, que así es como se llama la periodista que en aquel momento trabajaba en El Larguero, parece ser que hizo una gran labor comunicadora en la zona mixta, con la que de la Morena bromeó diciendo algo así como que poniéndose esos tacones y esos vestiditos tan ceñidos podía conseguir cualquier cosa. ¡Qué barbaridad! Un profesional de la radio, de la comunicación y del periodismo haciendo entender que Laura había conseguido su gran trabajo por un vestido ceñido que marcaba su cuerpo. En foros sobre periodistas, la irritación es mayor dicen que las empresas firman a periodistas femeninas, porque tienen asegurado la respuesta y la parada ante el micro de los deportistas.
Lo más triste del Periodismo deportivo unido principalmente al fútbol es que aquí sí existen las barreras arquitectónicas impuesta por un machismo que lleva a muchos tíos a sentirse superiores, pero mientras la mujer pueda quitar razones, seguirá luchando por la integración con dos tacones.

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